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20 de abril de 2015

Los niños con TDAH y las pantallas

El tipo de concentración que un niño invierte en un videojuego y en la televisión no es el tipo de atención que necesita para prosperar en la escuela o en cualquier otro aspecto de la vida real. Gran parte de la respuesta a la dificultad de los chicos con TDAH para sostener la atención en tareas académicas vs juegos electrónicos junto a la tendencia a hacer hiperfoco, está relacionada a lo que las nuevas investigaciones indican como característica nuclear del perfil neuropsicológico del TDAH, que es la dificultad en el procesamiento de la recompensa o dificultad para postergar recompensas por metas de largo plazo y su relación con procesos atencionales. Los expertos sostienen que los niños con TDAH dedican mayor cantidad de tiempo a jugar con videojuegos y mirar televisión que sus pares, dado que los encuentran todavía más gratificantes porque su circuito de recompensa de dopamina puede ser deficiente. Los juegos electrónicos brindan feedback constante y la recompensa es inmediata, lo que favorece el sostenimiento atencional, algo que sucede también muy frecuentemente en las evaluaciones, donde uno administra un D2, prueba netamente atencional a estos chicos, y en muchos casos las puntuaciones son absolutamente normales. El feedback inmediato que brindan los juegos o una técnica como el D2, suele favorecer el rendimiento y esconder el déficit atencional real que existe frente a tareas en las cuales el umbral de estímulo no es tan alto y la recompensa no es inmediata. 

Esto explica la inatención de aquéllos con TDAH y por qué fluctúa tanto como si fuera una variable dependiente de la tarea o el contexto. Mientras tanto el ambiente provea continuamente el refuerzo necesitado para que se mantenga la atención aquéllos con TDAH no tendrán dificultades en hacerlo. Pero si el refuerzo es mínimo o no se halla disponible y el comportamiento debe ser creado, organizado y autosostenido hacia el logro de objetivos futuros, aquéllos con TDAH serán hallados siendo impersistentes o inatentos (Barkley, 1997).

El niño con TDAH requiere una mayor participación del contexto para lograr una performance adecuada. Si bien es posible encontrar que diferentes autores caracterizan de forma diferente el problema atencional en el TDAH, existe consenso de que el mantenimiento de la atención en tareas pesadas, aburridas, repetitivas y en las que no está presente un refuerzo más o menos inmediato debe ocupar un lugar central en las observaciones. Para comprender de mejor manera lo explicado hasta el momento, es conveniente mencionar el modelo desarrollado por Sonuga-Barke (1992), ampliación de su modelo de aversión a la demora. El mismo se sustenta en la concurrencia de dos déficit de naturaleza distinta. Por una parte, se contempla una alteración en los circuitos de recompensa, que motiva que no sea detectada la señal de recompensa retardada. La respuesta es la conducta impulsiva propia del sujeto que padece TDAH, los mismos prefieren recompensas pequeñas e inmediatas antes que recompensas mayores pero demoradas en el tiempo. Por lo tanto, propone un déficit en las habilidades organizativas relacionadas con la demora. Simultáneamente, se contempla un bajo rendimiento en tareas que requieren la participación de las funciones ejecutivas. Siguiendo la definición de Scandar (2007), las funciones ejecutivas son procesos de control que involucran capacidad inhibitoria, demora en el tiempo de respuesta que posibilita al individuo iniciar, mantener, detener y cambiar sus procesos mentales para lo cual debe establecer prioridades, organizarse y poner en práctica una estrategia. Cuando tenemos que relacionarnos con el mundo, externo o interno, de una forma que requiera un esfuerzo sostenido requerimos de un apropiado funcionamiento de las mismas. El módulo cerebral que más íntimamente ese relaciona con estas funciones es una parte del lóbulo frontal, el área Prefrontal, conectada y vinculada con los Ganglios de la Base y el Cerebelo. 

En cuanto a sus componentes, se encuentran la memoria de trabajo, inhibición comportamental y flexibilidad cognitiva. Se suele relacionar al TDAH con éstas y, particularmente, con dificultades en la capacidad de control inhibitorio y la alternancia o flexibilidad cognitiva (Papazian, Alfonso y Luzondo, 2006). Estudios realizados en niños con TDAH, indican que se observa un déficit en la capacidad de inhibición motora y un déficit en la inhibición cognitiva. La inhibición comportamental es el proceso requerido para cancelar una respuesta probable y que posibilita, asimismo, el control de la interferencia durante la realización  de tareas y resolución de problemas. Por ende, fallas en dicho componente explicaría la dificultad que poseen para frenar las respuestas impulsivas, para detener las conductas en marcha. El término impulsividad supone una multitud de comportamientos o respuestas que están pobremente concebidas, son prematuras, e inapropiadas y, con frecuencia, derivan en comportamientos indeseados. En cuanto a la flexibilidad cognitiva, es la capacidad que permite cambiar intermitentemente el foco de atención sobre una o varias reglas, interactuando necesariamente con los procesos de inhibición y la memoria de trabajo (Slachevsky, Perez, Silva, Orellana y Prenafeta, 2005). Al estudiar el déficit de las funciones cognitivas, la heterogeneidad del TDAH adquiere un punto de unificación y de comprensión renovados. Es por ello que los principales estudiosos de dicho trastorno en la actualidad tienden a conceptualizarlo como un déficit de control inhibitorio más que como un simple problema de atención. La empresa Rehasoft, de origen sueco que trabaja en la producción de tecnologías para niños y adultos disléxicos y con TDAH, sostiene que es posible paliar tales déficits por medio del ordenador, convirtiéndose éste en una herramienta interactiva que facilita la concentración y memoria a corto plazo. Se lo utiliza para que el niño realice ejercicios, con el fin de mejorar esta última; y trabajando la concentración y la memoria operativa se está mejorando, también, su comprensión. Además, el ordenador resulta ser un instrumento muy valioso dado que permite optimizar al máximo el rendimiento escolar de niños con TDAH.   

13 de marzo de 2015

Conocer el TDAH en ADULTOS.

El TDAH se ha considerado durante mucho tiempo un trastorno propio de la infancia y de la adolescencia, pero los síntomas y el impacto funcional del TDAH no siempre desaparecen al pasar a la edad adulta y el trastorno puede persistir en más del 50% de los casos.
Un estudio epidemiológico realizado a nivel internacional en la población general, señala que la prevalencia del TDAH en adultos es del 3,4%. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de estos adultos con TDAH no están diagnosticados.

¿Cómo se presenta el TDAH en adultos?

El TDAH en adultos es diferente al TDAH en niños. En parte porque hay una notable reducción de la sintomatología hiperactiva respecto al déficit de atención. En el paso de la infancia a la edad adulta, disminuyen los síntomas de hiperactividad que se pueden manifestar en inquietud, mientras que los síntomas de inatención se suelen manifestar en dificultades a la hora de llevar a cabo tareas (cumplir plazos de entrega, centrarse en una tarea concreta…) que pueden afectar su funcionalidad en varios aspectos de la vida.
El diagnóstico en adultos resulta complicado debido a la comorbilidad, es decir, la coexistencia con otras patologías psiquiátricas, ya que los síntomas del TDAH se pueden solapar con los de los otros trastornos como trastorno por abuso de sustancias, trastornos de ansiedad y del ánimo.

Síntomas del TDAH en adultos.
  • Hiperactividad

La hiperactividad aunque menos presente en esta etapa de la vida, se puede transformar en:
- una actividad constante
- horarios sobrecargados
- elegir trabajos que les requiera una mayor ocupación
- pueden convertirse en adictos al trabajo
  • Déficit de atención

El déficit de atención, más marcado en esta etapa de la vida, se manifiesta en:
- problemas de atención y concentración - desorganización e incapacidad para organizar trabajos o tareas
- dificultad para iniciar y finalizar proyectos
- problemas de gestión del tiempo
- facilidad para olvidarse de las cosas

El déficit de atención se manifiesta principalmente en las actividades que requieren un mayor nivel de atención y concentración en el tiempo, y en general, les lleva a ser poco organizados e inconsistentes, por lo que pueden tener más problemas en el entorno laboral.
  • Impulsividad

En cuanto a la impulsividad en la edad adulta, se caracteriza frecuentemente de la forma siguiente:
- terminar las relaciones prematuramente - cambiar de trabajo constantemente
- carecer de paciencia para distintas actividades
- perder el control
- conducir de forma temeraria (con un mayor porcentaje de accidentes)
- alto número de multas y probables retiradas de carné
- consumo de tóxicos
Los síntomas de impulsividad en la edad adulta tienen un fuerte impacto en la vida familiar, laboral y social.